La causa más frecuente en apps publicadas es también la más embarazosa: la app está llamando a localhost. Durante el desarrollo, tu backend corría en tu propio ordenador y esa dirección funcionaba. Al publicar, esa dirección se fue con el código, y ahora el navegador de cada visitante intenta conectar con su propio ordenador, donde por supuesto no hay nada. Se reconoce al instante porque en la consola aparece localhost o 127.0.0.1.
La segunda es que el servicio al que llamas esté apagado. En planes gratuitos que se suspenden por inactividad, o en un servidor que se ha caído, la dirección es correcta pero no hay nadie escuchando.
La tercera es un puerto en la dirección. Si la dirección lleva dos puntos y un número, estás llamando a un puerto concreto, y en producción eso casi nunca es lo que quieres.
Conviene distinguirlo de sus vecinos: si el servidor existiera pero rechazara el permiso, verías un error de CORS; si existiera pero la ruta no, verías un 404. Aquí no hay nada de eso porque no ha habido conexión.